La Euroliga ha llegado a su fin hace poco tiempo y en el organismo de la máxima competición europea no paran de sucederse movimientos. Tras la salida de Bertomeu y la llegada de Dejan Bodiroga como presidente de la Euroliga, el CEO que llegó de la mano del serbio, Marshall Glickman, ha anunciado que deja su cargo.
En un comunicado que ha emitido la propia Euroliga, el CEO que lleva unos meses en el cargo, lo dejará de ser a partir del 31 de julio de este año y deberá ser la Euroliga la que a través de su Junta Directiva deberá tras una reunión decidir el papel que tendrá Glickman como asesor de la competición y deberán elegir un nuevo CEO para la organizacinón.
La mejor competición de baloncesto para muchos, incluso por delante del espectáculo de la NBA, deberá buscar a su nuevo máximo ejecutivo, que ayude a seguir manteniendo a la Euroliga en el nivel que actualmente se encuentra, con varios frentes abiertos entre los que se encuentra la opción de que AS Mónaco solo tenga equipo para la Euroliga.
Pronto deberá tomarse esa decisión para saber quién toma el relevo de Hickman en su cargo en la Euroliga en una destitución que viene precedida por el descontento de algunos clubs de la competición con el CEO actual, sobre todo por el futuro que debe tomar la competición. El puesto de Bodiroga de momento no parece correr riesgo.