Mate Al Aro

Gregg Popovich y el arte de ganar

A sus 73 años, Gregg Popovich parece haberlo logrado todo en el baloncesto. Es más, parece haberlo logrado todo en la vida. Pero los ganadores y las personas que se mueven por pasión, nunca tienen suficiente: siempre aspiran a más. Su caso es muy claro. En su haber cuenta con 5 anillos de la NBA como entrenador de San Antonio Spurs, (franquicia en la que lleva desde la temporada 1996-1997), un Oro Olímpico como seleccionador del Team USA (técnico principal entre 2017 y 2021), y desde hace unos días, posee el récord de ser el entrenador con más victorias en la historia de la NBA (superando las 1336 que tenía el mítico Don Nelson).

Su pasión por el baloncesto queda reflejada en forma, fondo y volumen. El maestro Pop no se conforma con vencer, sino que lo hace con estilo, con personalidad, con visión internacional (algo atípico en la NBA a la que llegó) y haciendo crecer exponencialmente a sus chicos. Moldeando a los jugadores a través de una firme y sincera confianza, Popovich ha sabido manejar vestuarios donde ninguna estrella se ha salido de tono durante 25 años, creando un ambiente respetuoso y ganador, así como sistemas de juego dinámicos y muy gratos para el espectador. Esa es la clave que le ha hecho consolidarse durante un periodo tan prolongado en la competición más importante del mundo del baloncesto. Con pasión y creando un arte de vencer, Pop se ha ido ganando el respeto de todos en la cancha, algo que le llevaba hace unos años a asumir el cargo de seleccionador nacional por Estados Unidos.

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Lo más meritorio de Pop es haber alcanzado éxitos en una época llena de auténticas bestias competitivas (Lebron, Kobe, Curry, Wade, Shaq, Nash, Antetokoumpo, Durant, Carmelo…), súper equipos con gen vencedor (Los Lakers de Shaq y Kobe, los Bad Boys de Detroit, los Heat de Lebron y Wade, los Warriors de Curry & Company, los Cavs de Lebron e Irving….) y franquicias obsesionadas con el anillo que han buscado el título de todas las formas posibles. Tal ha sido su logro durante tanto tiempo, que la noticia fue el hecho de no alcanzar los PlayOff en la 2019-20 (tras 22 clasificaciones en 22 temporadas), algo que otros equipos ni tan siquiera pueden garantizar en lustros (no hablemos de Sacramento Kings, que llevan sin disputar la postemporada desde la 2005-06, donde fueron eliminados por los Spurs de Pop precisamente).

Y es que los Spurs siempre han estado ahí en la pelea gracias a que Pop siempre ha estado ahí. Quizás el error de la mayoría ha sido el considerar como una cosa normal un hecho que debe ser catalogado como extraordinario. Fuese la temporada que fuese, San Antonio competía hasta el final pese a no aparecer nunca -o casi nunca- como el equipo favorito en las quinielas. Reflejo de ello es que en la temporada 2015-16 lograron un asombroso 67-15 en temporada regular (sólo 6 franquicias tienen un mejor récord por temporada en toda la historia), sin embargo, la proeza quedó en segundo plano debido a que los Warriors de Curry, Thompson y Green alcanzaron el histórico récord de 73 victorias en una sola temporada.

Evidentemente -y por desgracia- nada es eterno y sus últimos años han dejado algunas dudas respecto a su continuidad en los banquillos. Las eliminaciones en Playoff, la progresiva retirada de sus baluartes Duncan, Parker y Ginóbili y la ingrata marcha de Kawhi Leonard (quizás la única confrontación importante que ha habido durante su estancia en Spurs), han hecho que la franquicia haya pasado a un segundo plano en la NBA en los últimos años. Si a ello se suma el fallecimiento de su esposa en 2018, todo hacía indicar que Pop daría un paso al lado en su vida deportiva y pública.

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Sin embargo, lejos de abandonar definitivamente la cancha, Pop decidió refugiarse en su otro amor (el de entrenar) para seguir ampliando una leyenda que le ha llevado a conseguir la Medalla de Oro con la selección de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Tokio, así como lograr ser el entrenador con más victorias de la NBA (hito logrado el pasado 11 de marzo frente a Utah Jazz). Y así, con esa reconstrucción progresiva en la que se encuentran los San Antonio Spurs de su corazón, Pop sigue regalando la magia de un baloncesto que sólo se explica entendiendo su figura. Ojalá que pronto les veamos en primera fila de nuevo, aunque quizás sea ya de mano de una Becky Hammon de sobra preparada para el reto.

Sin hacer el ruido de otros equipos y/o otros entrenadores o figuras de la NBA, Gregg Popovich ha ido construyendo su propia leyenda a base de esfuerzo y amor por el juego. Por méritos propios ha sido capaz de alzarse como uno de los mejores entrenadores de todos los tiempos y una de las figuras más influyentes del baloncesto. En pocas palabras, una leyenda viva de la NBA; una leyenda viva del baloncesto.

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Palmarés resumido de Gregg Popovich:

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Alfonso Huertas