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Ricky Rubio, un crack que supera adversidades.

La vida de un deportista de élite siempre tiene momentos buenos y otros que no lo son tanto. Para Ricky Rubio ayer llegó uno de esos momentos complicados por la gravedad de la lesión y el momento tan inoportuno en el que ha llegado, cuando muchos, le veíamos con serias opciones de estar en el All-Star de este 2022.

Desde muy joven los focos han estado encima de un jugador que debutó siendo adolescente en la ACB de la mano del Joventut y que pronto se vio que su techo estaba en la cima del baloncesto mundial. En una época donde las redes sociales asomaban la cabeza, su actuación como cadete en un torneo con la selección donde en un partido hizo: 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 robos de balón.

Tenía y tiene algo especial que le llevó a ser elegido mejor jugador joven europeo en tres ocasiones y que le llevaron a jugar en el Barça campeón de la Euroliga del 2010. De ahí empezó su aventura en la NBA donde llegó el primer gran golpe para el jugador, que se rompió el cruzado. 

Esa lesión le pilló con 21 años y toda una carrera por delante, no pudiendo acudir a los JJOO de Londres de ese año. Se recuperó completamente y de ahí que pudiera ya jugar todos los partidos de la temporada 2013/2014, siendo uno de los máximos asistentes del campeonato NBA.

En la siguiente el tobillo le pasó factura y tan solo pudo jugar 22 partidos por un fuerte esguince que arrastró durante mucho tiempo. Parecía que volvió pero recayó, tuvo que ser operado y no pudo ganar con la selección el Eurobasket del 2015.

A partir de entonces las lesiones le han respetado a pesar de tener molestias en momentos importantes como pueden ser los Playoffs que le han obligado a parar y no poder ayudar a sus compañeros en esos partidos clave, pero sin dejar de ser importante en que llegaran a las rondas finales gracias a su aportación.

Ahora, tras llegar a un equipo que de su mano estaba siendo una de las revelaciones de la temporada, y con un papel clave donde estaba desarrollando su mejor juego, llega otra vez una rotura de cruzado que pone fin a su temporada con 31 años, en el momento más dulce de todos, siendo un líder dentro del campo y disfrutando de su gran pasión, el baloncesto.

Pero si algo caracteriza a Ricky Rubio, que ha llegado a ser escogido MVP de un Campeonato del Mundo, es su fuerza mental, y estamos seguro que volverá con más fuerza y con esas ganas de comerse la cancha que tanto muestra cuando está en la pista.

Será un camino algo más largo del que muchos quisiéramos, pero volverá y podremos disfrutar de nuevo de la magia de ese niño ya hecho hombre del Masnou, en las canchas de equipos NBA y quien sabe si pronto en las canchas de algún club grande de Europa.

Molts ánims Ricky!

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