Mate Al Aro

Nos vemos en la próxima, Europa.

Todos sabemos el resultado: el conjunto breoganista cayó derrotado en la Sala Pionir ante el KK FMP Meridian. ¿De forma merecida? Pues lo cierto es que sí, el conjunto serbio planteó el partido con mayor intensidad, con las muy ideas claras y mucho más generosos que nosotros.

Cuatro breoganistas nos citamos en un bar por primera vez la noche anterior al partido. Todos habíamos tomado rutas distintas y, aunque teníamos un grupo de WhatsApp para coordinarnos, no nos encontramos hasta llegar a tierras balcánicas con nuestra tarjeta SIM comprada y nuestro efectivo en dinares serbios.

En mi caso, el viaje comenzó con un Lugo – Madrid de madrugada (en BlaBlaCar) para volar desde Barajas a Múnich, donde hice escala hasta Belgrado. Estuve a punto de perder el último trayecto de la aerolínea debido al aterrizaje con tan poco tiempo de margen, lo que provocó que muchos de los pasajeros que teníamos esa escala tuviésemos que correr para llegar a tiempo.


No empezaba bien la cosa. Sin embargo, una vez allí, con las cervezas y unas cuantas anécdotas de baloncesto, el ambiente se tranquilizó. Quedamos para dar una vuelta por la ciudad por la mañana, picar algo e ir a un torneo 3×3 que se organizaba en la Plaza de la República. Si os soy sincero, yo solo llegué a la comida, llevaba muchas horas sin descansar y no pude pegar ojo en el hostal en el que estuve. Allí tenía pensado quedarme hasta el lunes para volver a Lugo tras el final de la fase previa.

Día de partido. Estamos en el pabellón. ¡Llegó el momento! Hasta teníamos unas equipaciones especiales. No parábamos de repetirnos que estábamos viviendo una ocasión única, histórica. ¿Qué estarían pensando los Quintela en ese momento? Dos breoganistas de la casa jugando en la catedral del baloncesto… no era un escenario cualquiera, aunque algunos lo pintaran como un partido de pretemporada.


Entiendo que haya breoganistas que prefieran no jugar competiciones europeas para estar descansados en Liga ACB, pero estas oportunidades solo se dan en contadas ocasiones. Todos los que estuvimos viendo el encuentro estábamos eufóricos y convencidos de que ganaríamos. Personalmente, no podía aguantarme de los nervios. Coloqué mi bandera en las vallas del Aleksandar Nikolić Hall y la aventura comenzó.


A pesar de que empezamos muy descentrados, algo habitual en un “recién llegado” (similar a lo que nos sucedió en la pasada Copa del Rey de Granada), nos entonamos con el paso de los minutos gracias a una significativa ventaja de 10 puntos. A partir de entonces todo fue de color gris. Nos remontaron con un parcial de 21-3 y nuestras cabezas no se lo podían terminar de creer. Las esperanzas concluyeron cuando todavía quedaban 2 minutos de
partido, donde la desventaja era prácticamente inalcanzable.


Animamos durante todo el encuentro sin tener en cuenta el resultado. Recibimos muchos mensajes de cariño desde casa, y algunos aficionados serbios se sorprendieron de nuestro viaje y las ganas con las que alentábamos. Nos preguntaban si éramos familiares de los jugadores o si habíamos viajado desde España solamente para ver el partido.


Personalmente, lo cierto es que me quedé francamente decepcionado con el ambiente. Jamás hubiese esperado ver la fase de clasificación para la BCL con el estadio vacío y con un ambiente prácticamente nulo. Sin duda, si este mismo partido se hubiese jugado en el Pazo dos Deportes (o en algún pabellón nacional cercano), habríamos traído miles de personas aún tratándose de días laborables. Es uno de los motivos que más frustración me provocaba haber perdido, más allá del rendimiento del equipo.

No fue le ambiente esperado, pero la Sala Pionir siempre impresiona – Foto @officialdifusor


Concluido el encuentro, tocaba despedida. Dos de los nuestros se marchaban el viernes. Por mi parte, tenía todo planeado hasta el lunes, tanto el hospedaje como el desplazamiento. En realidad solo había visto un poco por encima Belgrado, pero mi prioridad era presenciar al Breogán clasificándose, por lo que finalmente decidí montarme en un taxi a las cuatro de la madrugada con el breoganista que se marchaba esa misma noche.

Ahora estoy escribiendo esto desde el aeropuerto de Zagreb, esperando una escala para volver a casa tras pagar otro vuelo y obviando los gastos que no he podido aprovechar entre hostal y avión de regreso.

Me encuentro decaído por no haber podido pasar de cuartos y asistir a la primera victoria europea de este club, pero también muy orgulloso e ilusionado sabiendo que disfruté viendo al C.B. Breogán metido de nuevo en algo de tal calibre, tras tantos y tantos fracasos en segunda división perdiendo por más de 30 puntos. Por eso decidí llevar una camiseta LEB a la Sala Pionir, la de los tiempos más duros, por todos los que no pudieron estar allí presentes.

Nos vemos en la próxima, Europa.

Por Daniel Dorado

Desde Matealaro, agradecemos a Daniel Dorado (@officialdifusor) habernos narrado esta experiencia en primera persona. Mucha suerte en futuras aventuras con Breogán.

Juan Antonio Rodríguez
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