Icono del sitio Mate Al Aro

La ausencia de afición puede alterar (no adulterar) el resultado de la competición

Hemos empezado una nueva temporada en la que la nota predominante de momento es la ausencia de público en las gradas que da un aspecto triste a unas competiciones, tanto ACB como competiciones europeas, donde una parte importante del espectáculo es el ambiente en las gradas.

Definir a quien perjudica más o menos (a nadie beneficia) la ausencia de seguidores es muy complicado porque tanto para aquellos equipos que hacen de su cancha un fortín por la presión de su público, como para esos jugadores a los que la presión les motiva, que no estén los aficionados en las gradas son puntos negativos.

Como ejemplo os pondría los dos partidos de Euroliga que ha perdido el Real Madrid de forma clara contra Baskonia y Valencia, con un WizinkCenter vacío y sin el apoyo de una afición que guiados por los ruidosos Bersekers, que siempre son capaces tanto de tirar del equipo en momentos complicados como de amedrentar al rival cuando necesitan que este falle, además de meter esa presión a los árbitros que a pesar de su profesionalidad, pueden sentir con un pabellón con miles de aficionados dentro.

Para mi personalmente, el baloncesto y cualquier deporte sin público pierde ese aura de acontecimiento esperado por todos. Ya ni verlo por la tele tiene el mismo sentido, porque el sonido ambiente no es el mismo, a pesar de tener ese toque mágico de escuchar de forma más precisa lo que se dicen jugadores, técnicos o colegiados.

Ver algunos partidos de competición europea, nos hace albergar esperanza de que poco a poco se pueda ir añadiendo más público a las gradas y que vuelvan esas grandes tardes – noches de baloncesto donde el espectador es un jugador más en este deporte que tanto nos gusta.

Salir de la versión móvil