Los Warriors están a una sola victoria de hacerse con el anillo de campeones. De momento tienen dos match-balls y el séptimo partido asegurado en casa para conseguirlo. Esta noche demostraron tener más pólvora que los Celtics en los momentos decisivos del último cuarto y apoyados en un colosal Andrew Wiggings (26 puntos y 12 rebotes) se hicieron con el triunfo ante sus apasionados fans, que abarrotaron de nuevo el Chase Center (18.064 espectadores).
Pese a un inicio local fulgurante (gran acierto unido a una buena defensa que provocaba tiros visitantes más forzados) los verdes no le perdieron la cara al partido y lograron una remontada para ponerse incluso 5 puntos por delante en el tercer cuarto (66-61) En este momento apareció Klay Thompson (21 puntos) que mantuvo a los de San Francisco en el partido gracias a sus triples.
Jordan Poole anotó un lejanísimo triple a tablero -de los que hacen daño psicológico- sobre la bocina del tercer cuarto (74-75 al final del mismo) y las espadas estaban en todo lo alto para el cuarto, donde los de Kerr fueron superiores. El mencionado Wiggins descargó de presión a Curry y su fenomenal partido – el mejor en años- le vino de perlas a su equipo. La clave estuvo precisamente en repartirse las opciones de ataque y una buena circulación de balón donde participaban todos los jugadores.
Tatum (27 puntos) y Smart (20) fueron los máximos anotadores célticos. A los de Udoka se les acabó la gasolina en el último cuarto.
Ahora deberán apelar al espíritu de lucha céltico en el TD Garden, donde esperan forzar un séptimo partido. El sexto tendrá lugar en la madrugada del jueves al viernes (3:00 a.m.)

