Mate Al Aro

El arbitraje, esa profesión tan desagradecida

La profesión de árbitro es de esas desagradecidas porque pocas veces se habla de ellos cuando hacen las cosas bien y mucho cuando se comete algún fallo. En el clásico siempre surge alguna acción que disgusta a un bando u otro.

La acción que más cola ha traído ha sido la falta pitada a Poirier sobre Sanli que seguramente muchos chats de móviles han hecho salir humo. En el de Matealaro os podemos asegurar que así ha sido. La decisión ha levantado mucha polémica porque decide el final de un partido, que hubiera ganado el Madrid, pero que permitió al Barça empatar y pasar por encima de los blancos en la prórroga.

No entraremos a decir si fue o no falta. Queda claro que si eres de un equipo la falta era de Sanli y si eres del Madrid no hace falta de decir quién es el infractor. Y si eres imparcial, esa jugada sirvió para disfrutar de cinco minutos más de un baloncesto de muy gran nivel.

Pero volviendo al arbitraje decir que no es una profesión nada fácil. Los jugadores y entrenadores muchas veces no lo ponen fácil, y cuando hay un foco tan grande de gente la presión es muy alta. Son jugadas que son de interpretación y si vemos una imagen concreta podemos pensar una cosa y si vemos otra nuestra opinión puede cambiar.

Como el otro día hablamos en nuestro directo con la árbitra María Ángeles Garcia, los primeros interesados en que todo salga bien son ellos mismos, porque es su trabajo y la repercusión de los fallos es muchos mayor que el de los aciertos, que suelen ser la mayoría.

Debemos apoyar a estos profesionales que son parte del espectáculo y sin ellos no habría show, y las decisiones que toman suelen producirse en momentos de máxima intensidad y en décimas de segundo. Ahora se apoyan en el instant replay pero son en casos puntuales y que, en muchas ocasiones, paran el ritmo del partido y no gusta a muchos aficionados.

Se equivocan, está claro, como se equivocan los jugadores al tomar algunas decisiones o los técnicos con algunos cambios y debemos aceptarlo. A veces favorecerá a un equipo y otras veces a otro, pero al final la balanza se equilibra.

Juan Antonio Rodríguez
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