Fue en Febrero de 2008, con unos talentosos y casi imberbres Rudy, Ricky y Ribas, cuando el Joventut consiguió alzar su úlitma copa. Tras esta época dorada, varios han sido los años en los que el Joventut no ha estado en la cita copera. Como actuaciones más destacadas, las semifinales del 2015 y del 2019.
Con este panorama, es normal que la ciudad y la afición estén volcadas ante esta nueva oportunidad. Más aún sabiendo que han caído en el lado «débil» del cuadro, dado que Barça y Madrid van por el otro lado, cosa que no ha pasado en muchos años.
Eso sí, el camino como siempre no es nada fácil, empezando por un Baskonia temible con Markus Howard y Darius Thompson como principales amenazas.
El Joventut llega a la copa con luces y sombras. Sombras porqué ha estado más de media temporada sin un «4» reserva, dado que Howard empezó lesionado y Jarrod Jones no cumplió las expectativas para ser renovado. Esto hizo que aumentara mucho el minutaje de Ellenson y que jóvenes como Miguel Allen tuvieran que dar un paso adelante.
Y luces porqué fue en el último partido ante Betis, que tuvieron la plantilla al completo, con el ya recuperado Ribas entre sus filas.
Con todo, el juego del Joventut se apoya en el eterno Ante Tomic, que a través de su visión de juego siempre le da coherencia tanto para anotar como para facilitar la circulación de balón. Los veteranos Vives y Ribas, siempre ayudan en la labor de dar sobriedad y coherencia al cuadro verdinegro.
Por otro lado, como punto fuerte también tienen el factor Cantera: Parra, Busquets, Ventura,…dan el empuje y casta necesaria en momentos complicados de la temporada. Destacar el factor «Parra·», un 3 potente, con gran liderazgo y que fue el único que se salvó en la copa de Granada, 22.
No obstante, gran parte de las posibilidades de la Penya de hacer una buena copa, pueden pasar por las manos de Andrés Féliz y Kyle Guy. El base se siente muy cómodo ante la presión (grandes últimos cuartos le han dado triunfos vitales al Joventut) y es muy bueno jugando a campo abierto en partidos rotos.
De Kyle Guy, siempre se espera que tenga un «gran día». Ha dado muestras de su enorme calidad, pero su físico y la adaptación al baloncesto europeo, ha sido el principal peaje que ha tenido que pagar.
Con todo, la afición confía en un buen partido de los suyos para pasar la primera eliminatoria y, por qué no, plantarse en una final 15 años después. El viernes se despejarán todas las dudas!