Tonny Bennett no se suele traer a grandes estrellas con hype de instituto. Es más bien de desarrollar talento, uniéndolo con veteranos y los transfers adecuados -muy meditados. Esa combinación hace de Virginia uno de los equipos del país más difíciles de batir, y es que este año los Cavaliers vuelven con fuerza.
Lo han demostrado en la pista con hechos: victoria ayer en la final del Continental Tire Main Event por 70 a 61 y torneo a la saca contra una combativa Illinois, cuya afición era mayoritaria en el T-Mobile Arena de Las Vegas.
Bennett puso el cerrojo en los últimos minutos y a los Fighting Illini se les acabó la chispa tras un igualado choque. Clark dirige, Veekman y Garden anotan, Van der Plas ofrece el apoyo interior necesario y el tándem Caffaro-Shedrick intimida, rebotea y resuelve en el interior. Todo ello apoyado por una gran defensa con ayudas continuas y un ritmo lento que exprime al máximo sus recursos y desespera al rival. Baylor (número 5 nacional) fue la víctima en semifinales del torneo cayendo por 86 a 79.
De momento los de Charlottesville, campeones del torneo en 2019, no conocen la derrota en su calendario non Conference (4-0) y están dando claras muestras de su solidez.
Bennett ha sabido ganarse a la plantilla desde el primer momento. Hace una semana irrumpía en el campus la trágica noticia del fallecimiento de tres jugadores del equipo de fútbol americano en un tiroteo. El partido contra Northern Iowa fue cancelado, y Bennett invitó a sus jugadores y a sus familias a cenar a su casa para afrontar todos unidos el duro golpe. Cenaron, hablaron y rezaron juntos en unos momentos muy emotivos para todos. “Si vamos a ponernos tristes, por lo menos estemos todos juntos” – afirmó Bennett. La unión hace la fuerza en la pista.