Muchos seguidores de la NBA sabíamos, que por mucho que LeBron James quisiera reunir un equipo campeón, la plantilla de Los Angeles Lakers para esta temporada estaba incompleta y descompensada. El intento de traspaso de Westbrook, muchos bases y pocos pivots. Un intento fallido de equipo campeón, a pesar de James y Anthony Davis. Pero, comenzar perdiendo los cinco primeros partidos, es inesperado para esta histórica franquicia y para las aspiraciones de James (cerca de cumplir 38 años).
Lebron y Davis están muy solos en la anotación, entre ambos anotan 50,2 puntos, y el resto de jugadores suman 52. El resultado es 102,2 puntos por partido, el promedio más bajo de la competición. Si Davis empeiza a faltar partidos, sin los puntos y su defensa, difícil que el equipo gane.
No hay especialistas del triple, el que más está consiguiendo es LeBron, con 2 por partido y una bajísimo porcentaje de acierto (24,4%). La franquicia angelina es la peor desde el triple, el equipo que menos convierte (8,4) y el que peor procentaje tiene (23,7%).
Russell Westbrook está aportando menos que nunca, 12,3 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias, 1,8 robos, con porcentajes paupérrimos (65% tiros libres, 38,5% tiros de dos, 12,5% triples).
Lonnie Walker IV está cumpliendo con lo esperado, Patrick Beverley aporta defensa y jugadores como Troy Brown Jr., Austin Reaves, Juan Toscano-Anderson, Kendrick Nunn, Matt Ryan, Damian Jones y Wenyen Gabriel, no tienen experiencia o han sido siempre reservas de pocos minutos.
Todavía no han participado por lesión, el pívot Thomas Bryant y el base Dennis Schröder, si el primero vuelve al nivel de hace dos años y el base alemán contagia con su vitalidad al resto, pueden aportar lo suficiente para que el equipo empieze a subir posiciones. Sin un traspaso de Westbrook por un pívot y un alero, el playoff está lejos.